Al parecer el origen del helado se remonta a la antigua China donde tenían la costumbre de sacar las frutas al aire libre por la noche para su conservación . Con el rocío de la noche y gracias a un clima continental extremo se escarchaban y al día siguiente era un granizado natural .

Marco Polo llevó la idea a Italia y fue en la pequeña localidad de Longarone , en las montañas del norte de Venecia, donde se empezó a fabricar el helado artesanalmente.

Hoy en día , dicha ciudad sigue siendo sede de la feria del helado artesano y junto con Riminí, punto de reunión de fabricantes, distribuidores y compradores.

En España fueron los turroneros del la zona interior de Alicante los que empezaron a dedicarse a fabricar helado con el excedente de turrón de jijona , nieve y leche.

El helado resultante era cremoso a pesar de estar bajo cero. Ellos no lo sabían pero con la miel que contiene el turrón y su bajo punto de congelación y las yemas de huevo como el mejor emulsionante natural, habían descubierto el primer helado crema.

A partir de los años 60 del siglo XX y con el desarrollo turístico de la costa levantina se fue perdiendo la esencia del helado artesano y grandes multinacionales invadieron el mercado español de sabores con colorante ,aromas y bases preelaboradas, llevando el oficio de heladero a su práctica desaparición.

En los últimos años y gracias al boom gastronómico se están recuperando tradiciones culinarias, se empieza a valorar la calidad y están surgiendo nuevos profesionales que junto con maestros reconocidos mundialmente como Carlos Arribas o Enrique Coloma formamos ese pequeño 5 % de heladeros artesanos de España.